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¿Es el Aparato Digestivo Nuestro Segundo Cerebro?

 

Es conocido que muchas emociones se manifiestan en el aparato digestivo. Seguramente alguna vez sentiste mariposas en la panza frente a un nuevo amor, nervios y descompostura antes de un examen o pérdida de hambre al estar angustiado. Pero, ¿Porqué se producen estas sensaciones? ¿Cómo será que el sistema digestivo registra emociones al igual que el cerebro?  

Esto se explica ya que hay una relación muy cercana entre el sistema digestivo y el cerebro. Existe una conexión entre ambos mediante una extensa red de neuronas, sustancias químicas y hormonas que en forma constante intercambian información, por ejemplo, para avisarle al cerebro que hay necesidad de ingerir alimentos o que algo no está funcionando bien durante la digestión.

La parte del sistema nervioso que se encarga de controlar el sistema gastrointestinal se denomina “sistema nervioso entérico” y tiene más de 100 millones de neuronas por lo cual se lo considera un “segundo cerebro”. Es tan extenso y complejo que incluso puede operar en forma independiente.

“Existe hoy considerable evidencia a favor de que la “gran asamblea” de microfauna en nuestros intestinos puede tener un importante impacto en nuestro estado de ánimo”.

– Facundo Manes

Para que se produzca una comunicación entre el sistema nervioso central y el entérico, todo tipo de neurotransmisores son encargados de transportar la información. Un neurotransmisor clave es la serotonina, la hormona relacionada con el bienestar, el comportamiento, la actividad sexual y el sueño. Si bien la tenemos en el cerebro y está muy asociada a los trastornos de ansiedad y depresivos, hay mucha más serotonina en el intestino que en el cerebro.

Así, “el cerebro entérico” produce sustancias psicoactivas que influyen en el estado anímico. Además de serotonina, produce diferentes opiáceos que modulan el dolor y también benzodiazepinas, compuestos químicos que tienen efecto tranquilizante.

Ahora bien, ¿Cómo hacemos para cuidar nuestro “segundo cerebro? , compartimos algunas recomendaciones:

  • Seguir una alimentación equilibrada: Es importante que consumas alimentos variados para dar al cuerpo un aporte nutricional proporcionado.

  • Cuidar los hábitos: Cuando sea el momento de comer, dedicale tu atención completa a esa actividad. Sentate, comé despacio, no hagas otra cosa en paralelo, masticá y saboreá los alimentos.

  • Masajear suave y aplicar calor tibio en la zona del vientre: Son estimulantes para las neuronas digestivas.

  • Beber 2 litros de líquidos al día: El agua además de hidratarte, ayuda a la evacuación para mantener el organismo equilibrado y libre de toxinas.  

  • Realizar actividad física: No es necesario exigirse por demás sino realizar ejercicio de forma regular como caminar. De esta manera no solo se activarán todos tus sistemas vitales sino que el movimiento y estiramiento favorecen a la buena digestión.

  • Regular las emociones: El estrés, angustia, nerviosismo se manifiestan negativamente en el aparato digestivo. Para controlarlos podés implementar en tu día a día ejercicios de respiración, meditación, relajación.

Ya sabés que todo nuestro sistema está íntimamente conectado, por eso escuchar a tu cuerpo es de mucha importancia. La acidez, el ardor, el reflujo, la pesadez, el hinchazón, el dolor, demasiados gases, la irregularidad del tránsito intestinal, nauseas, son sus formas de expresar que algo anda mal. No te acostumbres a sentirte mal, ante estos síntomas consultá a tu médico.